El cambio en el perfil constata que ninguna familia está exenta de sufrir este problema

A las dependencias de los Servicios Sociales llegan padres de todas las clases sociales afectados por las mismas circunstancias
21.02.12 – G. F. | CÁDIZ

La implantación y financiación del programa de intervención con familias en situación de riesgo social motivó la creación de los equipos de tratamiento familiar, que de alguna manera ya venían funcionando en algunos ayuntamientos como el de Cádiz, pero que se han potenciado con la colaboración de la Junta de Andalucía. Estos equipos interdisciplinares fueron destinados al tratamiento específico e individualizado de las familias con menores en situación de riesgo con la finalidad de preservar los derechos y promover el desarrollo integral de los jóvenes evitando la separación de su familia y normalizando su situación, capacitar a los padres para dar una correcta atención a sus hijos, evitar cualquier conducta de maltrato o negligencia, y lograr su funcionamiento autónomo y adecuado. De ahí que la Junta de Andalucía haya mostrado su compromiso público en continuar con la implantación del programa, mejorando la calidad y eficacia del mismo.

Así las cosas, Cádiz es una de las provincias con mayor número de profesionales dedicados a esta cuestión debido al número de municipios pequeños con los que cuenta. Desde su puesta en funcionamiento se han firmado convenios con los ayuntamientos de Algeciras, Arcos, Barbate, Los Barrios, Cádiz, Conil, Chiclana, Jerez, La Línea de la Concepción, El Puerto de Santa María, Puerto Real, Rota, San Fernando, Sanlúcar de Barrameda, San Roque y la Diputación de Cádiz.

Cádiz capital cuenta actualmente con seis equipos, aunque uno de ellos está incompleto a falta de un psicólogo. Estos se distribuyen de la siguiente manera: tres en el centro de Asuntos Sociales de la calle Zaragoza cerca de la Plaza de San Antonio, y otros tres en extramuros, localizados en la Barriada de la Paz, en el centro Eduardo Benot y en La Laguna. Los equipos suelen trabajar con una media de 370 familias al año aunque la intensidad de su actuación varía en función de la dimensión de la problemática que haya que atender.

Inés Vázquez, una de las psicólogas de esto equipos, explicó a este periódico que la situación económica y laboral actual está propiciando que las familias se vean más debilitadas, más vulnerables, aumentando así la necesidad de atención. De ahí la importancia de seguir manteniendo este programa, ante la cantidad de peticiones que se están recibiendo, en aumento año tras año.

Conchi Rea, también psicóloga del equipo de tratamiento, considera que los padres están dando importancia a la educación de sus hijos a otros niveles que van más allá de lo básico por eso precisan del apoyo de un psicólogo o educador que los puedan orientar antes de verse desbordados por la situación. «Ése es nuestro trabajo, potenciar el crecimiento y no sólo actuar para atajar una patología. Este cambio se ha producido gracias a la evolución de la sociedad. Antes la mayoría de los casos venían derivados de las instituciones y de la justicia, ahora son muchos los padres que por su propia voluntad deciden dar el paso y venir a buscar soluciones». En estos casos, aumenta la probabilidad éxito, porque van dispuestos a colaborar.

La labor que vienen desarrollando estos equipos se traduce en prevenir antes que curar, con el correspondiente ahorro que esto supone para la sociedad.

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