Más del 70% de los empleados de centros de menores tiene problemas de salud por la exigencia emocional de su trabajo

Estudio de CC.OO
Fiscalía De Menores

Foto: EUROPA PRESS

El 16 por ciento ha sufrido alguna agresión física por parte de los usuarios

   MADRID, 13 Dic. (EUROPA PRESS) –

   El 73,5 por ciento del personal de los centros de menores de protección y de reforma reconoce que tiene problemas de salud por las exigencias psicológicas y emocionales de su trabajo, según un estudio sobre las condiciones laborales y exposiciones psicosociales en este  sector, realizado por la Federación de Enseñanza de CC.OO. (FE- CC.OO) y financiado por la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales.

   Entre los principales problemas de este colectivo, destaca la falta de disposición de tiempo de descanso dentro de la jornada laboral, un asunto que afecta a la salud del 56,7 por ciento. “Viven a diario situaciones límite de violencia y niveles de estrés altísimos de los que necesitan recuperarse en un momento dado”, ha indicado en declaraciones a Europa Press el técnico en prevención de riesgos laborales de FE-CC.OO Javier Simón, que ha participado en la realización del estudio.

   Sobre las agresiones, de las 545 personas encuestadas procedentes de 42 centros de toda España, el trabajo indica que el 16,6 por ciento de los educadores ha padecido directamente agresiones físicas por parte de usuarios de los centros y el 39,7 por ciento reconoce que ha visto cómo agredían a compañeros. Asimismo, el 30 por ciento dice que ha sido víctima de violencia psicológica de internos en los centros. “Su forma de actuar en la calle, los insultos, violencia, acoso y chantaje lo llevan a los centros”, ha indicado Simón.

   Para el autor del estudio, las circunstancias de estos menores son muy distintas y complicadas y esto se une a la “precariedad laboral” del sector. Así, destaca que la permanencia de los trabajadores en el puesto de trabajo es “muy baja”, la rotatividad “muy alta” y “muchos” abandonan este empleo. En este sentido, el informe refleja que el 30 por ciento de los encuestados lleva menos de dos años en el puesto, el 60 por ciento menos de cinco años y sólo un 10 por ciento tienen más de diez años de experiencia. “Es un sector en el que solo aguantan los supervivientes”, ha aseverado.

   Según ha indicado Simón, en los centros de reforma hay jóvenes con medidas judiciales, y en los de protección, menores cuya tutela la asume la administración por situaciones familiares problemáticas. Sin embargo, hay usuarios que tras salir del centro de reforma pasa a uno de protección, una circunstancia que “agrava aún más la situación”. En este sentido, los autores del estudio reclaman que las administraciones pongan los recursos materiales suficientes para atender a estos menores de forma adecuada a sus necesidades.

MÁS FORMACIÓN PARA EL PERSONAL

   “Queremos protocolos donde las administraciones adjudiquen a los usuarios a los centros en función de las posibilidades que estos tengan de atenderlos porque las problemáticas son muy diversas, pues hay niños con problemas terapéuticos en centros de protección y viceversa”, señala este técnico en prevención que ha trabajado en centros de reforma. “El personal no tiene los recursos ni la formación específica para atender de forma correcta a estos menores”, ha asegurado.

   Otro de los factores que más afecta a la salud de los empleados es la falta de “previsibilidad”. Así, un 53,7 por ciento de los encuestados opina que las entidades gestoras de estos centros no informan correctamente a los trabajadores sobre las circunstancias y casuística que le ha llevado a un usuario a ingresar en el centro de protección o de reforma. “No hay información suficiente para trabajar correctamente: tipo de delito, cuánto tiempo ha pasado desde que lo han detenido, si viene de la calle, si tiene problemas de drogodependencia…”.

   Para CC.OO este estudio en materia preventiva debe ser el punto de partida para trabajar en la mejora de las condiciones de trabajo del sector que puedan afectar a la salud de los trabajadores. Por ello, reclama evaluar adecuadamente y de forma específica los riesgos psicosociales de este colectivo en cada entidad y centro de trabajo, dándole el mismo tratamiento que se aplica, por ejemplo, a los riesgos higiénicos.

   Asimismo, este sindicato propone racionalizar las jornadas laborales, establecer salarios “más justos”, ritmos y plantilla “razonables, disponer de información necesaria para el desempeño de las funciones, proporcionar estabilidad laboral, paliar las “excesivas” exigencias emocionales y cognitivas en el trabajo o establecer medidas y protocolos que reduzcan la violencia en los centros.

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