¿Menos servicios, menos sociales? España recortó el gasto desde el inicio de la crisis y Alemania lo aumentó casi un 4 % en el 2010

sara carreira 2/12/2011 http://www.lavozdegalicia.es/sociedad/2011/12/02/0003_201112G2E10991.htm

Hoy no se entiende en Europa una sociedad sin servicios sociales. Son un pilar básico del Estado de bienestar y engloban muchísimos sectores: guarderías públicas, ayuda en el hogar para ancianos, comedores sociales, centros de drogodependencia, talleres ocupacionales… Incluyen tantas áreas como la sociedad local necesite y todos se financian con el llamado Plan Concertado, en el que participan Estado, comunidades autónomas y ayuntamientos.

Desde hace cuatro años, estos servicios se completan con la ley de dependencia, infinitamente más ambiciosa aunque por el momento con un engranaje también infinitamente peor.

De calidad

Los servicios sociales españoles son, a pesar de lo que pueda parecer, de gran calidad, y antes de esta crisis llegaban a más de dos millones de personas. Los hay públicos al cien por ciento, pero también los hay de la Iglesia, de oenegés o incluso de empresas que los desarrollan a cambio de un coste (con beneficio). Lo buenos que son lo ha puesto de manifiesto esta crisis. Casi cuatro años de dramas humanos y entre todos -familias incluidas- mantienen el equilibrio social.

La gran diferencia entre los servicios sociales actuales con respecto a los históricos es, tal y como recalca la ley de dependencia, la misma que hay entre la caridad y el derecho. Las sociedades redistribuyen la riqueza desde hace siglos, pero hasta finales del XX se hacía de una forma subjetiva y aleatoria. Fue en el siglo XX cuando apareció la asistencia social. El siguiente paso fue convertir lo anterior en un derecho, tal y como recoge la Constitución española: todos los ciudadanos tienen derecho a educación, salud, justicia, trabajo y vivienda dignos.

La inversión en servicios sociales repercute directamente en la salud del país. Los grupos desfavorecidos no tienen por qué serlo siempre y si el entramado social funciona, de estas clases surgen personas perfectamente integradas. Pero, es que además, los servicios sociales generan riqueza objetiva. Los estudios indican que por cada millón de euros invertidos en este campo se crean 30 puestos de trabajo estables y no deslocalizables. Y se calcula que por un millón de euros públicos destinados a los servicios sociales, el 44 % revierte en forma de impuestos y cotizaciones.

El problema que conlleva la crisis es la reducción del gasto en servicios sociales. Y ahí España ha apostado por el recorte. Desde el inicio de la crisis, en el 2008, el Estado ha reducido en casi 1.500 millones sus aportaciones al Plan Concertado. En cambio, Alemania sigue la política contraria: en el 2010 gastó en ayuda social 21.700 millones de euros, lo que representa un ascenso del 3,9 % con respecto al 2009 y el nivel más alto desde el 2005.

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