Los Equipos de Tratamiento Familiar de Andalucía atendieron a 5.304 familias y casi 10.000 menores durante 2025
La Junta de Andalucía ha publicado la Memoria Técnica Anual de Evaluación del Programa de Tratamiento Familiar correspondiente a 2025. El informe ofrece una radiografía del trabajo desarrollado por los ETF en las ocho provincias andaluzas y recoge tanto los resultados de la intervención como las principales dificultades y propuestas de mejora formuladas por sus profesionales.
La memoria, elaborada por el Servicio de Prevención y Apoyo a la Familia y el Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía, constituye una referencia fundamental para conocer la evolución del Programa de Tratamiento a Familias con Menores en Situación de Riesgo o Desprotección.
Una red de 154 equipos y 495 profesionales
Durante 2025, Andalucía contó con 154 Equipos de Tratamiento Familiar, integrados por 495 profesionales.
Estos equipos desarrollan una intervención especializada e interdisciplinar, fundamentalmente desde la Psicología, el Trabajo Social y la Educación Social, en coordinación con los servicios sociales comunitarios y el sistema de protección de menores.
Su objetivo principal es reducir los factores de riesgo, fortalecer las competencias parentales y favorecer que los niños, niñas y adolescentes puedan permanecer en su entorno familiar cuando existan condiciones adecuadas de protección y bienestar.
En aquellos casos en los que se ha adoptado una medida de protección, el programa también contempla intervenciones orientadas a la reintegración familiar cuando esta alternativa responde al interés superior de la persona menor de edad.
Casi 10.000 niños, niñas y adolescentes atendidos
Los datos de 2025 reflejan la importancia del programa dentro del sistema andaluz de protección a la infancia:
- 5.304 familias atendidas.
- 9.970 niños, niñas y adolescentes.
- 4.898 familias atendidas en el subprograma de riesgo, el 92,3 % del total.
- 406 familias atendidas en el subprograma de reintegración, el 7,7 %.
La intervención preventiva y de preservación familiar continúa concentrando la mayor parte de la actividad de los equipos.
Respecto a 2024, el número de familias atendidas se redujo un 4,1 % y el de menores un 3,5 %. La memoria identifica una tendencia descendente desde 2017, que merece un análisis específico para comprender sus causas y consecuencias.
La actividad en las ocho provincias andaluzas
La distribución territorial muestra diferencias en el número de equipos y en el volumen de familias atendidas.
Cádiz, Sevilla y Málaga concentran el mayor número de familias atendidas, mientras que Sevilla y Málaga cuentan con las mayores dotaciones de equipos.
Estas diferencias deben interpretarse teniendo en cuenta la población, la organización territorial, las características de las derivaciones y la dispersión geográfica.
La coordinación con los servicios sociales, un elemento esencial
El 79,4 % de las familias atendidas había sido derivado desde los Servicios Sociales Comunitarios, mientras que el 16,6 % procedía de los Servicios de Protección de Menores.
El 4 % restante correspondía a derivaciones entre equipos, principalmente por cambios de residencia de las familias.
Estos datos reflejan la estrecha vinculación del programa con los servicios sociales comunitarios y la necesidad de disponer de procedimientos de derivación y coordinación claros.
La memoria también identifica 132 familias pendientes de iniciar su atención, señalando entre las causas las dificultades de coordinación, la sobrecarga de casos y la insuficiencia de recursos profesionales.
Las principales dificultades identificadas por los ETF
Uno de los apartados de mayor interés del informe recoge las dificultades que encuentran los equipos en el desarrollo cotidiano de su trabajo.
Entre las cuestiones señaladas destacan:
Inestabilidad de las plantillas. Los cambios de profesionales, las vacantes sin cubrir y la falta de sustituciones afectan a la continuidad de los tratamientos y a la construcción de relaciones de confianza con las familias.
Sobrecarga administrativa. La elaboración de informes, registros y documentación para distintas administraciones reduce el tiempo disponible para la intervención directa.
Dispersión geográfica. Especialmente en los equipos dependientes de diputaciones provinciales, los desplazamientos entre municipios representan una parte importante de la jornada laboral.
Dificultades de coordinación. Los profesionales señalan demoras, ausencia de protocolos compartidos y problemas de comunicación con determinados servicios del sistema de protección, salud mental, educación y justicia.
Complejidad creciente de las situaciones familiares. Los equipos describen una mayor presencia de problemas de salud mental, violencia filioparental, adicciones, separaciones conflictivas y situaciones de elevada vulnerabilidad.
Estas dificultades no deben interpretarse como una falta de compromiso profesional, sino como factores que condicionan las posibilidades reales de intervención y requieren respuestas organizativas y técnicas.
¿Qué mejoras proponen los profesionales?
La memoria recoge numerosas propuestas formuladas directamente por los ETF.
Entre las más reiteradas se encuentran:
- Implantar planes de formación continua y especializada, incluyendo formación específica sobre el nuevo Manual Técnico.
- Establecer espacios de supervisión profesional interna y externa.
- Garantizar equipos completos y cubrir con agilidad las bajas y vacantes.
- Revisar las cargas de trabajo y reforzar los equipos en territorios con mayor dispersión geográfica.
- Reducir las tareas burocráticas y mejorar las herramientas informáticas.
- Formalizar protocolos de coordinación entre servicios sociales, protección de menores, salud mental, educación y justicia.
- Disponer de espacios adecuados para la intervención terapéutica.
- Mejorar los recursos de apoyo disponibles para las familias.
La formación, la supervisión y la estabilidad profesional aparecen como elementos especialmente relevantes para mantener la calidad de las intervenciones.
Una valoración positiva del programa, con importantes retos pendientes
La valoración global recogida en la memoria es mayoritariamente favorable.
Los equipos consideran que el Programa de Tratamiento Familiar constituye un recurso necesario y consolidado dentro del sistema de protección a la infancia, especialmente por su contribución a la preservación familiar.
Sin embargo, esta valoración convive con dificultades estructurales que pueden limitar su capacidad de respuesta.
La continuidad de los profesionales, la disponibilidad de recursos especializados, la coordinación entre instituciones y el tiempo efectivo dedicado a las familias siguen siendo cuestiones fundamentales.
La evaluación como herramienta para mejorar el programa
La publicación de la memoria permite conocer el alcance de la intervención y disponer de información para orientar decisiones sobre la organización, los recursos y las necesidades formativas.
Desde la Plataforma de Profesionales de Equipos de Tratamiento Familiar de Andalucía (PPTFA), consideramos especialmente importante que las evaluaciones anuales sirvan también para dar visibilidad a la experiencia y a las propuestas de quienes desarrollan diariamente el programa.
El conocimiento acumulado por los equipos constituye una aportación imprescindible para seguir mejorando la atención a la infancia y las familias.
Evaluar el programa significa también identificar qué condiciones necesitan los profesionales para desarrollar una intervención de calidad.
Fuente: Junta de Andalucía. Observatorio de la Infancia y Adolescencia de Andalucía. Informe de la Memoria Técnica Anual de Evaluación del Programa de Tratamiento Familiar 2025. Publicado en 2026.
Consultar la memoria completa:
https://www.observatoriodelainfancia.es/oia/esp/descargar.aspx?id=9151&tipo=documento
Ficha oficial de la publicación:
